Herpes dating sites austin tx

Rated 4.32/5 based on 945 customer reviews

Pero no era ningún libro, sino un pequeño robot colocado en una jaula: un ruiseñor artificial, que se parecía al vivo, pero recubierto de diamantes, rubíes y zafiros.

-He aquí un nuevo libro sobre nuestro famoso pájaro -exclamó el Emperador.

Sí, en el jardín del Emperador todo estaba diseñado con sumo ingenio, y era tan extenso que hasta el mismo jardinero desconocía dónde estaba su final. El Director de la Orquesta Imperial lo alabó extraordinariamente, asegurando que era mejor que el ruiseñor auténtico, no sólo en lo concerniente al plumaje y los espléndidos diamantes, sino también en lo interno.

En el caso de que lograras alcanzarlo, te encontrarías con el bosque más espléndido, con altos árboles y profundos lagos. -Pues consideren sus Señorías, y especialmente Vuestra Majestad, que con el ruiseñor auténtico nunca se puede predecir lo que va a cantar.

-El haber visto lágrimas en los ojos del Emperador es para mí el mejor premio.

Mas el ruiseñor le dio las gracias, diciéndole que ya se consideraba suficientemente recompensado.

«Pero lo mejor de todo, sin embargo, es el ruiseñor», decía el libro. Pero los pobres pescadores que habían oído al ruiseñor de verdad, dijeron: -No está mal; las melodías se parecen, pero le falta algo, no sé qué… El pájaro mecánico estuvo en adelante sobre un cojín de seda junto a la cama del Emperador; todos los regalos que le habían hecho -oro y piedras preciosas- se encontraban a su alrededor, y había sido nombrado Cantante de Cabecera del Emperador, con la categoría de número uno al lado izquierdo, porque el Emperador consideraba que este lado era el más distinguido, por ser el del corazón, y hasta los emperadores tienen el corazón a la izquierda. Nadie de cuantos interrogó había oído hablar del ruiseñor. ¡Pero qué fuerza tan extraordinaria para un animal tan pequeño! Llevaba una cintita colgada del cuello con el letrero: «El ruiseñor del Emperador del Japón es pobre en comparación con el del Emperador de la China». -exclamaron todos, y el emisario que había traído el pájaro artificial recibió al instante el título de Gran Proveedor de Ruiseñores Imperiales. -No se le puede reprochar nada -dijo el Director de la Orquesta Imperial -; lleva el compás magistralmente y sigue mi método al pie de la letra. El mayordomo subió y bajó todas las escaleras y recorrió salas y pasillos. En cuanto se le daba cuerda cantaba la misma melodía que cantaba el verdadero, levantando y bajando la cola; todo él centelleaba de plata y oro. Y los hicieron cantar juntos; pero la cosa no tuvo éxito, pues el ruiseñor auténtico cantaba a su manera y el artificial iba a piñón fijo.El palacio del Emperador era el más espléndido del mundo, todo él de la más fina porcelana, tan precioso pero tan frágil que había que extremar las precauciones antes de tocar nada. -¡Pues ordeno que venga aquí esta noche a cantar para mí! -Pero el libro donde lo he leído me lo ha enviado el poderoso emperador del Japón -dijo el Soberano-; por lo tanto, no puede contener falsedades. Finalmente dieron en la cocina con una pobre moza, que dijo: -¡Dios mío, el ruiseñor! Todos se dirigieron al bosque, donde el ruiseñor solía cantar; media Corte formaba la expedición. Cantó treinta y tres veces la misma melodía, sin cansarse en absoluto.En el jardín abundaban las flores más preciosas, y de las más maravillosas pendían campanillas de plata que tintineaban para que nadie pudiera pasar ante ellas sin observarlas. Los cortesanos querían oírla de nuevo, pero el Emperador opinó que también el ruiseñor verdadero debía cantar un poco. Nadie se había dado cuenta de que, volando por la ventana abierta, había vuelto a su verde bosque. -dijo el Emperador; y todos los cortesanos lo llenaron de improperios, y tuvieron al ruiseñor por un pájaro extremadamente desagradecido. -dijeron-, y el ave artificial hubo de cantar de nuevo, repitiendo por trigésima cuarta vez la misma canción; pero como era muy difícil no consiguieron aprendérsela.

Leave a Reply